Dos miniseries, dos misterios a resolver, asesinatos y protagonizadas por mujeres. No
podríamos estar hablando de otras miniseries que no fueran las de HBO: Big Little Lies
y Sharp Objects (Heridas abiertas en castellano).
Una miniserie es como su propio nombre indica una serie corta, esto quiere decir que
tiene un numero de capítulos previamente estipulado y la trama se resuelve en poco
tiempo. Así que para los que no se quieres comprometer, como yo, a largo plazo con
nada, o ver como una serie que te encantaba se convierte en soporífera de una
temporada para otra. Esto es ideal.
Big Little Lies comenzó como una miniserie, y aunque se resuelve toda la trama en sus 7 capítulos. Se renuevó por una segunda temporada, al estilo de The Sinner, aunque con mejores resultados.
Zoe Kravitz interpreta uno de los papeles principales. Aunque el trio protagonista formado por: Reese Witherspoon, Nicole Kidman, Shailene Woodley le pone muy difícil destacar a Kravitz y Laura Dern y ambas lo consiguen. También destacar la interpretación de Alexander Skarsgard, quien consigue que le odies desde el capítulo dos.
Una oscura y misteriosa historia sobre tres madres (Madeline, Celeste y Jane) del norte de California cuyas vidas, aparentemente perfectas, se ven sorprendidas por un asesinato durante un evento para recaudar fondos del colegio de primaria. Celeste (Nicole Kidman) es una mujer con una vida familiar perfecta y un esposo ejemplar. Sin embargo, luchará por conseguir algo que le quita el sueño todas las noches. Madeline (Reese Witherspoon) es una madre atrevida, divertida, pero tendrá que soportar que
su exmarido y su actual mujer vivan en la misma ciudad que ella. Por su parte, Jane (Shailene Woodley), una madre soltera y su llegada a la nueva ciudad no será todo lo placentera que pudiera imaginar.
Estamos delante de una miniserie con una formula habitual: un crimen a resolver, pero ni la estructura formal ni los personajes siguen los cánones habituales. Flashbacks que hacen que no se resuelva la trama hasta los últimos minutos del ultimo capitulo. Una banda sonora espectacular, paisajes y planos increíbles. Diálogos ingeniosos. Pero lo mejor sin duda es Reese Witherspoon.
Que en un thriller las protagonistas sean todas mujeres de armas tomar no es lo habitual, pero menos aun que sean madres de familias acomodadas.
Tan buena recepción tuvo esta miniserie que obtuvo todos los premios imaginables y su segunda temporada cuenta con grandísima Meryl Streep.
Y hablando de grandes actrices Amy Adams protagoniza este thriller también disponible en HBO. Partiendo del mismo argumento: un crimen que resolver.
Tras pasar un breve tiempo en un hospital psiquiátrico, la periodista Camille Preaker regresa a su pequeña ciudad natal para cubrir los asesinatos de dos chicas adolescentes. Durante años, Camille apenas ha hablado con Adora Crellin, su neurótica e hipocondríaca madre, que vive con su marido y con su hija Amma, hermanastra de Camille, una joven a la que apenas conoce. Instalada en su antiguo dormitorio en la mansión victoriana de su familia, Camille pronto se identifica con las
jóvenes víctimas. Atrapada por sus propios demonios, debe desentrañar el rompecabezas psicológico de su propio pasado si quiere obtener una historia que escribir acerca de los crímenes.
A través de sus 8 capítulos podemos disfrutar de una BSO increíble con temas como este: I can’t quit you baby de Led Zeppelin, te volverás loco o loca intentando descubrir que coño está pasando en ese pueblo y como abastecen esas ingentes cantidades de whisky y vodka. Pero como señalaba en Big Little Lies a Reese Witherspoon, en Sharp Objects tengo que volver a destacar a Amy Adams. Un EMI para AMY ya. Volvemos a un thriller donde las protagonistas son mujeres fuertes, con algo que
contar, donde los papeles masculinos quedan relegados a un segundo plano. Ya es historia los tiempos en los que los roles femeninos eran planos. El detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer, se cambia por detrás de una gran mujer siempre hay algún hombre.
ALERTA: Cuando la terminéis, no despeguéis los ojos de la pantalla, aguantad los
títulos de crédito.
Estas dos producciones tienen algo más en común que el medio de difusión, que sean
thrillers o que estén protagonizadas por mujeres. El creador de ambas es el
canadiense Jean-Marc Vallée, al cual viendo lo visto debemos seguir la pista muy muy
de cerca.












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